domingo, 23 de septiembre de 2012

Permanezco sentada en estas escaleras, y siento como cada peldaño asciende a algo que cada vez parece alejarse más y más.
Cierro los ojos.
Aún puedo sentir todos los aromas..la risa de los niños, ajetreo..siento como si aún estuviera allí, pero a la vez, siento como si nunca hubiera estado; como si fuese un sueño, o una pesadilla..todavía no he conseguido averiguarlo, y tal vez, nunca lo haga.
Puedo recordar los escalones que ascendí hasta cambiar mi vida: tres.
¿Por qué se giró?
Siempre le preguntaré eso al destino, o a lo que fuera que lo provocara.
Sus ojos marrones...¿cómo lograron clavarse tan profundamente en los míos?
¿Cómo pudo un solo segundo de mi vida contagiar al resto?
Toda mi sangre se alteró hasta limpiar todo lo que quedaba antes de mi, de mi propia identidad.
Lo infectó todo.
Dijeron por mucho tiempo, que el recuerdo lo cura el olvido; pero no todos los soñadores enamorados tenemos a nuestra disposición ese fármaco.
¿Y qué recuerdo?
Aquel recuerdo, es inexistente. Mi cabeza creó sueños que engañaban a mi corazón, el cual no veía, ni pensaba. Estaba indefensa.
Aún podía conmoverme recordando todo aquello que perdí sin haber poseído.
Entregué mi corazón, y no hay un solo día en el que no lo lamente.
Sin corazón, no hay vida.
Y sin vida, ¿quién soy yo?
Nada.
Un año sin poder dormir..tal vez los médicos tengan la razón, y esto haya desembocado en demencia..
Pero sigo sentada en estas escaleras, y sólo él puede ayudarme a levantar.



23 de Septiembre de 2011, 11:47 am.



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