lunes, 20 de mayo de 2013

Stronger

Ante todo, quisiera hablar de nuestra historia, la que caminamos día a día, la formada por cada lágrima y cada sonrisa, por cada caída, rendición o levantamiento, por cada prejuicio y por cada uno de esos momentos inolvidables. De no ser por esta historia, tengo agallas de decir que ninguna más estaría impresa en un libro, o burrapateada en simples hojas de un cuaderno viejo, clavada en nuestras cabezas, o representada sobre el escenario más inmenso de toda la zona, o por qué no decir, el escenario más impresionante del mundo, ya que siempre que haya personas dispuestas a mostrar, a crear y a luchar por esto tan mágico como es el arte, este lo será, sin importar su aforo o su prestigio, porque es nuestro.
Al principio, todo era ilusión y campos en flor, no podíamos esperar a subirnos al escenario sin ni siquiera tener listo el guión, ni saber de qué iba a tratar la obra; no teníamos nada, sólo un sentimiento más grande y más fuerte que nosotros, y era inevitable aferrarse a él. En el camino muchos parecieron abandonar, hemos tenido que empujarnos los unos a los otros a seguir creyendo, y a seguir luchando, porque sin esperanza, nada hubiera sido posible. Igual que no hubiera sido posible sin que nuestro profesor creyera en nosotros. Aunque sea duro de admitir, siempre necesitamos que alguien más que nosotros mismos confíe en que podemos hacerlo, y él no lo dejó de hacer a pesar de todos los baches y todas las curvas. 
Nuestra obra trata de nosotros, trata de nuestros sueños, de nuestros miedos, de todo lo que la sociedad nos dificulta mostrar. El mundo está dormido y sueña en negro. Es horrible ver desde nuestros ojos como no podemos gritarle al mundo qué llevamos dentro. Las personas se han convertido en simples cuerpos que andan, incluso muchos piensan, pero ninguno exterioriza. 
El mayor error pudo haber sido escribir algo sin pasión. Escribir algo que no ayudara a cambiar algo. Siempre hay algo que cambiar, y nosotros podemos hacerlo. Tenemos el poder de cambiar el mundo, aunque sólo sea una pequeña parte de él.
Cada personaje, cada historia que lo acompaña, e incluso cada extra, tiene algo que ver en nosotros. Es la historia de nuestras vidas, la de todos. De unos más, de otros menos. Incluso, y sobretodo, es la historia de los que no se atreven a decir que es suya.
Y es que, el principal protagonista, es el que siempre está detrás del telón.
Que se enciendan los focos y que suene la música, que aquellos que sientan fuerza dentro de ellos mismos, griten, y que si nadie los escucha, lo hagan más fuerte.
"Sé que algunas personas dicen que estas cosas no pasan, sé que algún día todo esto serán anécdotas, pero ahora mismo estamos vivos. Y en este instante...juro que somos infinitos".

No hay comentarios:

Publicar un comentario