martes, 5 de agosto de 2014

Lo hice en un intento de ser infinita como el mar, eternamente. 
Lo hice por sentirme inalcanzable, como el cielo.
Lo hice por ser triste, como un gato.
Lo hice en renuncia de todo aquel que me amó como a una muñeca, lo hice en renuncia de prejuicios e "imposibles".
Lo hice por un cuento sádico, por una historia que hablaba de sirenas que lloraban cuando ningún marinero podía escuchar.
Lo hice por cada vez que me sentí marginada en mitad de un campo sin esquinas, ni rincones.
Lo hice por las noches en las que huí, por las noches en las que la Luna dibujó estrellas sobre cristales rotos [y corazones].
Lo hice por pasión a lo que amo, por amor en lo que creo, y también, por miedo a todo aquello que se me escapa.
Lo hice por la sangre que acabó en herida y por la lluvia que amenizó días melancólicos de Octubre.

"No lo hice para ser diferente, lo hice para ser yo".



No hay comentarios:

Publicar un comentario