Dicen que la vida es maravillosa,
hasta hoy yo era un tren a punto de descarrilar.
He tardado nueve meses en traerme a la vida,
he estado embarazada de poesía que no sangraba,
porque decidió quedarse a vivir en un frío y devastador invierno.
He cruzado pasos de cebra sin mirar porque me los sabía de memoria,
y he bebido y he fumado sola,
porque no esperaba a nadie.
Por fin me he dado cuenta,
de que las flores las abre la primavera,
y de que sólo se marchitan si les arrebatas el sol.
Pasa lo mismo con los corazones, y también con las personas.
He comprendido que el cielo de Madrid está lleno de pájaros que vuelan,
sólo hay que mirar hacia arriba.
Que Atocha está teñida de morado
y que no quiero que nuestra revolución termine nunca.
Que lo único que deseo es que escribas realidades que no existen,
conmigo.
Porque daría mil pasos para abrazarte en un andén,
y decirte adiós,
y que siempre vuelvas.
Ojalá decidas quedarte toda la vida para dejar tu olor en mis sábanas,
para tratar de conservarlo toda la semana hasta que vuelvas a rozar mis manos y a apartar mi pelo.
Nunca podré escribirte el poema más bonito del mundo,
porque le hacen competencia tu sonrisa y tu risa cuando te muerdo el cuello.
Gracias.
Gracias por llegar sin avisar, y saquearme la despensa.
Gracias por sujetarme la vida mientras la vomitaba.
Gracias por hacer que vuelva a creer en el amor, y que quiera hacerlo.
Porque este tren va tan rápido que vamos a chocar, y no me importa.
Porque lo único que he deseado en la vida ha sido bailar bajo la lluvia
y tú llegaste sin paraguas.
Dicen que la vida es maravillosa,
y ni siquiera te conocen.

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