miércoles, 18 de mayo de 2016

Dicen que la vida es maravillosa,
hasta hoy yo era un tren a punto de descarrilar.
He tardado nueve meses en traerme a la vida,
he estado embarazada de poesía que no sangraba, 
porque decidió quedarse a vivir en un frío y devastador invierno.
He cruzado pasos de cebra sin mirar porque me los sabía de memoria, 
y he bebido y he fumado sola, 
porque no esperaba a nadie. 

Por fin me he dado cuenta, 
de que las flores las abre la primavera, 
y de que sólo se marchitan si les arrebatas el sol.
Pasa lo mismo con los corazones, y también con las personas.
He comprendido que el cielo de Madrid está lleno de pájaros que vuelan, 
sólo hay que mirar hacia arriba. 
Que Atocha está teñida de morado 
y que no quiero que nuestra revolución termine nunca.
Que lo único que deseo es que escribas realidades que no existen, 
conmigo.
Porque daría mil pasos para abrazarte en un andén, 
y decirte adiós, 
y que siempre vuelvas. 

Ojalá decidas quedarte toda la vida para dejar tu olor en mis sábanas, 
para tratar de conservarlo toda la semana hasta que vuelvas a rozar mis manos y a apartar mi pelo.
Nunca podré escribirte el poema más bonito del mundo, 
porque le hacen competencia tu sonrisa y tu risa cuando te muerdo el cuello.

Gracias.
Gracias por llegar sin avisar, y saquearme la despensa.
Gracias por sujetarme la vida mientras la vomitaba.
Gracias por hacer que vuelva a creer en el amor, y que quiera hacerlo.
Porque este tren va tan rápido que vamos a chocar, y no me importa. 
Porque lo único que he deseado en la vida ha sido bailar bajo la lluvia 
y tú llegaste sin paraguas.

Dicen que la vida es maravillosa,
y ni siquiera te conocen.


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