miércoles, 11 de abril de 2012


Un paseo por una calle en la que las farolas no estén iluminadas por recuerdos.
Solo una canción que no hable de amor, una vieja canción de esas que ya nadie más que yo recuerda, la canción que sonó en el primer baile lento con final feliz, la última canción de un conmovedor concierto de Rock N' Roll.
Un pastel de manzana con semillas dentro.
Una mirada de un caballero hacia una dama.
El olor a café amargo, frío, con hielo, como lo toma mamá en los soleados días de primavera.
Tormenta de perfume, dulce licor que no puedes evitar que caiga sobre ti mientras lo derramas sobre otra persona.
Un taxi que abandone la ciudad para no volver jamás.
Un campo de amapolas en el que se pierdan las sonrisas y la cordura.
Una entrada para el concierto del año en el bolsillo trasero de mi pantalón, un billete que me asegure una oportunidad, unos centímetros de papel, unos centímetros de esperanza.
Un lazo atado a mi meñique, una promesa que nunca conseguiré olvidar.
Un colgante de mi hermana, de mi reflejo durante un año y ocho meses.
La traición del presente, el pesar del pasado, la incertidumbre del futuro.
El rimel corriendo carreras bajo mis ojos desconsolados.
Un "te lo advertí" que se clava como un puñal de sentimientos ya dominados, una victoria que deja asomar la derrota a través de esta.
Una guitarra abandonada en un rincón oscuro.
Un ensayo del musical primerizo que todo artista necesita para triunfar en Broadway.
Diez secretos para la eterna felicidad.
Un sentimiento.
Y es que, cada vez tengo mas claro que soy como la lluvia..
todos me piden que regrese, y cuando regreso, todos se quejan de mi presencia.







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